Allá por el año 1990, el Iraq del ya ajusticiado Saddam, antiguo aliado del EEUU contra Irán, le dio por invadir Kuwait. Unos dicen que con permiso de sus amos, y otros, que sin permiso de sus amos. Pocos días después de entrar las tropas iraquies en Kuwait, los EEUU liderando una coalición internacional de más de 47 países emprendieron una nueva guerra “Operación Tormenta del Desierto” contra uno de los países más desarrollados del Oriente, en lo que se conoce como la Primera Guerra del Golfo.
En 1979, los ejércitos de la URSS entraron en Afganistán
por petición del Gobierno afgano. Y presto, EEUU aprovechó la ocasión para
devolverle la jugada del Vietnam armando a los luchadores de la libertad (Muyahidines). En el 89 acabó la campaña soviética en Afganistán. La URSS se retiró de Afganistán con el rabo entre las piernas, gracias al capital americano y saudí.
Tres décadas después, aún hoy padecemos las funestas consecuencias de las políticas estadounidenses de aquellos días.